| ANA ROJO – Mujer empresaria 2008 |
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| lunes, 14 de abril de 2008 | |
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Galardón que este año recayó en Ana María Rojo, gerente de Flores Ana. Un premio importante y emotivo “por el significado que tiene y porque supone que el trabajo que haces te lo valoran y reconocen”, según asegura la premiada, quien va más allá al hacer un profundo agradecimiento “a los clientes porque gracias a ellos he podido recibir este premio”. Fue en octubre de 1987 cuando Ana Rojo decidió abrir una floristería en Astorga “porque siempre me había gustado el tema de las flores y las plantas”. Una vez decidido el negocio, el siguiente paso fue asesorarse lo mejor posible. Para ello estuvo unos meses en Barcelona formándose y aprendiendo todo lo que rodea al sector de la floristería y tratando de adaptarse a lo que se iba a encontrar cuando abriese su propio negocio. Una formación que después ha continuado en escuelas de Madrid, Barcelona o Valencia, además de hacer numerosos cursos durante todos estos años, el último, sin ir más lejos, la pasada semana en León. “Es imprescindible hacer cursos porque el mundo de la floristería funciona igual que el mundo de la moda. Según va el diseño así debemos ir nosotros. Porque muchos de los trabajos que se hacen no dejan de ser un diseño floral”. La evolución en el sector es innegable. La clientela ya no se conforma con el producto de siempre y demanda cosas nuevas “antes se trabajaba de otra manera. Pero hoy en día las cosas no funcionan igual, entre otras razones porque los clientes cada vez entienden mucho más y tienen las ideas muy claras. Aunque eso sí, nosotros procuramos asesorarles siempre, sobre todo si se trata de eventos muy especiales como una boda”. Otro de los principales cambios tiene que ver con los hábitos de consumo de la sociedad. “Un cambio notable ha sido que ahora la gente joven regala mucha flor, cosa que antes apenas ocurría. Incluso las chicas regalan más flores y plantas a los chicos. Como digo ahora es muy normal ver esto, pero hace años no. De hecho, la primera vez que vi algo parecido fue en Barcelona, a finales de los ochenta cuando estuve formándome. Chocaba mucho porque era algo que por aquí no se estilaba”. El cambio ha sido tan grande que hoy en día se puede decir que en las floristerías son artesanos, se hace mucho trabajo artesanal con flor. Ya no se trata sólo de vender flores o plantas sin más. Hay que ofrecer servicios añadidos que aporten un valor superior al producto. En este sentido, Ana Rojo expone orgullosa la gran variedad de servicios que ofertan en su negocio. Servicios que van desde los servicios completos de floristería y plantas de exterior hasta la orfebrería floral. “Igual que elaboramos y diseñamos centros de mesa para hostelería o el hogar, podemos decorar sombreros con motivos florales con el fin de hacer algo llamativo y original”. Después de veinte años en el negocio, afirma tener la misma ilusión y las mismas ganas que el primer día, y se atreve a dar un consejo a todas aquellas mujeres con ilusión por abrir un negocio pero que tengan dudas “está muy bien que la mujer sea emprendedora y que se anime a abrir su propio negocio porque es la mejor forma de valorarse a sí misma”. |



“Para una mujer abrir un negocio es la mejor forma de valorarse a sí misma”




